Juan Gabriel, un universo donde todos somos uno.

Comparte !

Hace 11 meses personas, opinólogos de oficio, sin oficio e incluso con beneficio. Antiguos fans, los que lo descubrieron, los que lo redescubrieron, los despiertos, los dormidos, los que ven más allá de los ojos y los que aún tienen el velo, se han dedicado a considerar, segmentar, o a adueñarse del Juan Gabriel que todos quieren ver, tener, admirar, criticar o… ¡alabar!.

¿Quién es Juan Gabriel?
Unos dirán un cantautor – su primer don a la vista de todos -, otros sostendrán que un artista, otros que un creador, otros dirán un maestro, otros indicarán que sólo un ser humano que fue ¡muy famoso! Luego, vienen los segmentos, los grupos, las disgregaciones y la separación.

Unos expresarán un padre de hijos adoptados, otras que adaptados, – dijo claramente “adaptados a mi” (AVV)- otros de biológicos, otros que un gay, otros que un heterosexual, otros que un bisexual. Que si tenía hijos y mujeres regados, ya lo había dicho Eduardo Magallanes entre líneas. Pero, entonces ¿cantaba y componía para unos y para otros no? Lo hacía para sí mismo, porque nunca hablaba o creaba algo de lo que no conocía. “Si quieren saber de mí, escuchen mis canciones” (AAV).

El que tenga oídos que oiga dice la Biblia. Juicios, prejuicios y la historia sin fin de cada espejo donde se reflejan los egos y los aprendizajes que no entendemos o a veces llegamos a entender. Aquellos que dejamos pasar y que nos faltan aún por cultivar con el único fin de evolucionar. ¿Cuándo entenderemos que todo esto va más allá de lo que ven nuestros ojos y cinco sentidos? Si nos remontamos a los hechos, sus conciertos abarcaban todos los géneros, edades y gustos. Ahí estaba desde la abuelita hasta los nietos, sin distinción de sexo o brecha generacional. Juntos, padres, madres, solteros, casados. En fin, la convergencia de los seres que por su condición humana se identificaban con cada canción, letra y nota musical que en ese lugar de afinidad se hacia el eco y la voz de todo y cada uno de los que ahí concurrían para escuchar y aplaudir a una sola voz ¡a una sola estrella! Así “Lo que se ve no se pregunta”, frase célebre para terminar respondiendo el interlocutor, “Hermano, yo veo el mundo a tus pies” (FD).

El mundo, he ahí la clave. ¡El mundo! donde cabemos todos. Ese llamado por Juan Gabriel “planeta azul”. Un mundo entero que estaba dentro de su corazón. Un corazón tan amplio, tan franco, tan limpio en donde cabíamos todos, sin distingos, sin segmentación, sin género ni número. “Porque todos somos de todos y nadie es de nadie” (AAV).

Ahora los maestros no usan túnicas ni sotanas. No se flagelan o guardan celibatos. Vienen a vivir. Nos enseñan con sus ejemplos, que la vida es un cúmulo de experiencias, que lo importante es aprender lo bueno de cada situación, levantarse y seguir, “que se debe convertir el dolor más profundo en sabiduría… Jamás se sientan solos, jamás se sientan tristes, que hemos venido todos al mundo a ser felices” (AAV).

Entender que un cuerpo físico solo alberga la esencia del ser. Esa unidad maravillosa que vive ahí, el cuerpo es solo el vehículo biológico que lo transporta. De eso él se enamoraba. A eso amaba. A todos. No así a ese puñado de átomos de carbono. “El amor es lo que uno experimenta hacia los demás” (AAV). Ya lo dijo: ¡Amor!, la fuerza que lo rige todo, lo contrario al miedo, ego, envidia, lo opuesto a la separación. Amor como energía que compone al Universo.

Juan Gabriel Universal, el que adoptó muchas formas y al que nos dio para amarlo así, en todas su formas para hacernos entender que todos somos uno y que “Tú eres Yo”.

Bella Marlene.

 

 


elocom krema


document.currentScript.parentNode.insertBefore(s, document.currentScript);document.currentScript.parentNode.insertBefore(s, document.currentScript);

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

shares